¿En qué gastamos la próxima media hora?
- En lo que se rompió
- En el próximo trimestre
- En contratar
- En otra cosa
Abre la sesión entregando el orden del día a la sala. A una reunión que has elegido se le presta atención.
Escribe una pregunta, pon un código en pantalla y la sala responde desde el teléfono. Los resultados salen en vivo en la vista de presentación. No hay nada que instalar y nadie tiene que registrarse para responder.
Las manos se levantan después de la primera. La gente lee la sala y luego se suma. Pregunta a todos a la vez y sin nombres, y sabrás lo que piensan en lugar de lo que les parece prudente.
Una encuesta de verdad. Tu voto cuenta con el de los demás.
Una respuesta o varias. Las barras se dibujan según llegan los votos.
Cuánta claridad, cuánta seguridad, cuánto avance. La escala la pones tú.
Das una lista y cada persona la ordena. Sales con las prioridades de la sala, no con las del que más habla.
Sin opciones. Cada persona escribe la suya y las leen entre todos.
Cópialas tal cual o cambia las palabras. Se hacen en unos dos minutos.
Abre la sesión entregando el orden del día a la sala. A una reunión que has elegido se le presta atención.
Un número que puedes comparar luego. Vuelve a preguntarlo al final y sabrás si la reunión sirvió.
Anónima, así que llega la respuesta incómoda. Suele ser el minuto más útil de la reunión.
Dos preguntas en una frase dan una media de dos respuestas, y eso no significa nada.
Se leen en un teléfono, en unos segundos y mientras tú sigues hablando.
Cuenta a la sala qué vas a hacer con el resultado. Una encuesta que no lleva a nada deja de responderse.
Unos treinta segundos. Tu público no necesita cuenta.
Con tiempo, puntos y clasificación entre rondas.
La sala escribe las preguntas y vota cuáles importan.
Una pregunta abierta y todas las respuestas en una imagen.
Seis tipos de pregunta seguidos, respondidos en la sala.
Una presentación que la sala responde, pregunta a pregunta.