¿Cuál de estas cosas está en el plan del trimestre?
- El cambio de precios
- La nueva bienvenida a clientes
- Las dos
- Ninguna
Empieza fácil. Que casi todos acierten la primera es lo que hace que quieran jugar la siguiente.
Pon una pregunta y un tiempo. Todos responden desde su teléfono, quien contesta antes puntúa más y la clasificación sale entre rondas. Va bien para formación, para repasar y para los últimos diez minutos de un día largo.
Una pregunta de concurso la responde gente que jamás contestaría en voz alta, porque fallar no le cuesta nada delante de nadie. Descubres qué caló de verdad, y ellos también.
Elige una opción y verás si acertaste.
Cuanto antes respondes, más puntúas. El reloj arranca cuando enseñas la pregunta, no cuando alguien mira el teléfono.
En cuanto dejas de aceptar respuestas, la sala ve cuál era la correcta, con una marca y una palabra, nunca solo con color.
Sale en la vista de presentación entre pregunta y pregunta, que es cuando la sala levanta la vista.
Si pides nombre, cada persona escribe el suyo para la clasificación. Nunca se une a una respuesta ni sale en una exportación.
Tres preguntas y un cierre. Cambia el tema y conserva la forma.
Empieza fácil. Que casi todos acierten la primera es lo que hace que quieran jugar la siguiente.
La que importa. Si la sala se parte aquí, ya sabes qué hay que volver a explicar.
Sal del concurso para cerrar. Ya no se puntúa a nadie, así que la gente admite lo que no entendió.
Veinte segundos van ágiles. Un tiempo largo parece generoso y se juega lento.
Si no, la gente sale de la sala con la equivocada.
Mantiene el ritmo, y es el momento en que todos miran la pantalla a la vez.
Escribe las preguntas, marca las correctas y comparte el código.
Opción múltiple, escalas y orden, desde cualquier teléfono.
La sala escribe las preguntas y vota cuáles importan.
Una pregunta abierta y todas las respuestas en una imagen.
Seis tipos de pregunta seguidos, respondidos en la sala.
Una presentación que la sala responde, pregunta a pregunta.