¿Cuánto te sirvió la sesión de hoy?
Empieza por el número fácil. Cuesta un toque y responde casi todo el mundo.
Monta una serie de preguntas y hazlas mientras todos están en la sala. Contesta casi todo el mundo, en cinco minutos, en vez de unas pocas respuestas que van llegando a lo largo de dos semanas.
Un correo pide a alguien que dedique su tiempo más tarde, así que contestan sobre todo los muy contentos y los muy molestos. Las mismas preguntas hechas cuando la gente ya está sentada te traen el centro de la sala, que es donde están las respuestas útiles.
Una escala de valoración, que es de lo que están hechos casi todos los cuestionarios.
Opción múltiple, valoración, orden, texto abierto, nube de palabras y concurso, en el orden que quieras.
Tú decides cuándo aparece cada pregunta, así el grupo avanza junto.
Ningún nombre viaja con una respuesta, y por eso la gente cuenta lo que pasa de verdad.
Descarga todas las respuestas en CSV y llévalas a donde ya guardas el resto. Exportar los resultados es parte del plan de pago.
Cuatro preguntas, en un orden que va subiendo.
Empieza por el número fácil. Cuesta un toque y responde casi todo el mundo.
Ahora el número tiene algo detrás. Esta es la respuesta sobre la que puedes actuar.
Ordenar gana a elegir una, porque te dice qué quitarían además de qué quieren.
La última y abierta. A estas alturas la gente ya entró en calor y escribe algo concreto.
Las cuatro primeras se responden bien y el resto se contesta a la carrera.
Dos minutos antes del final ganan por mucho a un correo a la mañana siguiente.
Poner una respuesta en pantalla demuestra que las estás leyendo, y la siguiente pregunta se responde mejor.
Escribe las preguntas una vez y pásalo con cada grupo.
Opción múltiple, escalas y orden, desde cualquier teléfono.
Con tiempo, puntos y clasificación entre rondas.
La sala escribe las preguntas y vota cuáles importan.
Una pregunta abierta y todas las respuestas en una imagen.
Una presentación que la sala responde, pregunta a pregunta.