Oculta los resultados hasta que haya respondido toda la clase
Una barra creciendo delante de treinta niños reproduce el levantar la mano exactamente: los indecisos miran al que va ganando y se suman. Recoge primero y revela después, y el reparto que veas será el que de verdad tenían.
Escribe la respuesta errónea que esperas que elijan
El valor de una comprobación está en los distractores. Si no sabes nombrar el malentendido que persigues, la pregunta volverá en verde y no te dirá nada con lo que puedas enseñar.
Un dispositivo entre dos no es un apaño
Las parejas tienen que ponerse de acuerdo antes de responder, así que el razonamiento pasa en voz alta dentro del aula. Donde no se permiten teléfonos, un conjunto de computadoras o tabletas del centro funciona igual: el código se escribe, no hace falta escanearlo.
Dos minutos de preparación, o el martes no ocurre
Prepara las preguntas una vez, pon el código en la pizarra y deja la sala abierta toda la clase. Cualquier cosa que necesite un usuario por alumno, o una instalación, se abandona en la segunda semana.
Di en voz alta que nadie ve quién respondió qué
Los niños lo comprueban. En cuanto entienden que equivocarse no les cuesta nada delante de la clase, la actividad inicial deja de ser una actuación y se convierte en datos.
Lee las preguntas de salida antes de preparar la clase siguiente
Se leen en cuatro minutos para una clase de treinta, y son la única parte de esto que cambia lo que enseñas en vez de lo que sabes. Recogerlas y no leerlas es peor que no recogerlas.