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Preguntas para romper el hielo que la sala sí responde

Casi todos los rompehielos fallan por lo mismo. Lanzas la pregunta en voz alta y responderla significa ser quien habla primero, delante de todo el mundo, antes de saber cómo va a ir la sesión. Contestan dos personas. El resto espera. Haz la misma pregunta en el teléfono y responde la sala entera en diez segundos, porque nadie tiene que dar el primer paso.

Por qué ir preguntando uno por uno no funciona

Ir preguntando uno por uno no es una pregunta: es la misma pregunta hecha treinta veces. En un equipo de ocho se come diez minutos. En un congreso directamente no se puede, así que la sesión arranca en frío. Y para cuando llega al final ya no es la misma pregunta: las tres primeras respuestas fijan el registro y quien viene después se ajusta a él. Preguntar en privado y a la vez arregla las dos cosas. Cuesta los mismos diez segundos con ocho personas en la sala que con cuatrocientas, y las respuestas dejan de depender de quién estaba sentado más cerca de la primera fila.

Seis preguntas para romper el hielo, y con qué hacerlas

Un guion para los primeros minutos, con el tipo de pregunta que le va a cada respuesta. No harías las seis: con la primera y la segunda te sobra para una reunión semanal, y de la tres a la seis son para un taller o una sesión de congreso donde la sala todavía no se conoce.

  1. Paso 1Nube de palabras

    En una palabra, ¿con qué ánimo llegas hoy?

    El arranque, y el mejor argumento para hacer todo esto. Una palabra se teclea en tres segundos, así que responde todo el mundo, y la nube se va formando en pantalla mientras lo hacen. Ver que «sueño» se hace grande es el momento en que la sala descubre que no le pasa solo a ella. Pide un sustantivo y no un adjetivo: «cansado» y «cansada» son dos palabras distintas en la nube y parten en dos el mismo estado de ánimo.

  2. Paso 2Opción múltiple

    ¿Playa o montaña?

    • Playa
    • Montaña
    • Ni una ni otra
    • La que caiga más cerca

    Trivial a propósito. La segunda pregunta existe para demostrar que la primera no fue casualidad: la puede responder cualquiera, es un toque y el gráfico saca una sonrisa. La pregunta que de verdad te importa guárdala para cuando la sala ya esté respondiendo.

  3. Paso 3Valoración

    ¿Cuánta energía traes para esto?

    Un toque, y lo más útil que vas a averiguar en los dos primeros minutos. Una sala que promedia dos necesita una sesión más corta que la que llevabas preparada, y vale más saberlo ahora que al final.

  4. Paso 4Concurso

    ¿Cuál de estas cosas le pasó de verdad a alguien de esta sala?

    • Salir en la tele
    • Romperse un hueso bailando
    • Darle la mano a un presidente
    • Vivir un año en un barco

    El rompehielos que aguanta a escala de congreso. Pide un dato curioso a tres o cuatro personas antes de empezar y monta una ronda con ellos. Al puntuarla, entre pregunta y pregunta aparece la clasificación en la pantalla grande, que es lo que convierte un rompehielos en algo por lo que la gente se echa hacia delante. Antes de eso, activa en los ajustes de la sesión que se pida un nombre, y hazlo antes de que entre nadie: viene apagado, y el nombre se pide en la puerta, al entrar. Una sala que ya entró sin él ve una clasificación con las puntuaciones y ningún nombre al lado, que entre desconocidos es justo lo que habías ido a buscar.

  5. Paso 5Texto abierto

    ¿Qué es lo que quieres llevarte de hoy?

    La que cambia la sesión. Esto no lo dice nadie en voz alta delante de desconocidos, y en el formulario del final tampoco, porque para entonces ya da lo mismo. En anónimo y al principio, todavía te da tiempo a hacer algo con la respuesta.

  6. Paso 6Ordenar

    ¿A qué deberíamos dedicarle más tiempo hoy?

    • El tema en el que ya sabemos que no coincidimos
    • La actualización que nadie leyó
    • La decisión que lleva tres semanas abierta
    • Las preguntas de la sala

    Un rompehielos que además escribe el orden del día. Aquí ordenar gana a votar porque una sesión con cuatro temas igual de importantes no tiene plan, y la sala te acaba de decir a qué vino.

Cómo romper el hielo bien

Pon el código en pantalla antes de decir nada

El código es el rompehielos. La gente saca el teléfono, teclea las siete cifras y ya está participando antes de que caiga la primera pregunta. Explicar primero el ejercicio y pedirles después que entren tira por la borda ese arranque.

Empieza por una palabra, no por un párrafo

La primera pregunta fija cuánto esfuerzo parece normal. Pide una frase y media sala decide que no le compensa. Pide una palabra y responde todo el mundo, que es lo que buscabas: las respuestas importan mucho menos que el hecho de que llegaron todas.

Haz una pregunta tonta antes de una de verdad

Playa o montaña no es el objetivo. Es el ensayo. Una sala que ya ha respondido algo inofensivo responde la pregunta honesta treinta segundos después; una sala que no, no.

Di algo sobre el resultado

La peor versión de esto es una nube de palabras que aparece y que nadie comenta. Lee una palabra en voz alta, o señala el reparto y di qué te dice. Son veinte segundos, y son la diferencia entre un rompehielos y un trámite que nadie entendió para qué era.

Que sea anónimo, sobre todo en un congreso

No hay que iniciar sesión y ninguna respuesta lleva el nombre de quien la mandó. Por eso la pregunta de la energía recibe un número honesto: una sala de desconocidos sí te dice que llega sin gasolina, y no te lo diría con su nombre encima. Y si para el concurso pides un nombre —que hay que activarlo antes de que entre nadie, porque se pide al entrar—, ese nombre aparece junto a una puntuación en la clasificación y en ningún otro sitio: sigue sin haber forma de ver quién respondió qué.

Abre tu próxima sesión con una de estas

Todas las preguntas de arriba, listas para editar y llevártelas a tu sala. Deja el código en la diapositiva y las respuestas llegan desde lo que la gente ya tiene en la mano.

Crea la tuya ahoraSin tarjeta, y nadie a quien invites necesita cuenta.

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